miércoles, 26 de mayo de 2010

The outsider.



Todo lo que sucede a mi alrededor, sucedería aún si yo no estuviera en el mundo. No afecto nada, algunas cosas mínimas de mi familia probablemente se verían tocadas pero nada que no pueda ser resuelto. De echo, se resuelven día a día sin mí, debido a la distancia que nos separa.
Una verdadera outsider, una outsider de momentos, de recuerdos, de fechas para los de allá y para los de acá. Aunque acá no hay "los de acá" aquí soy una completa outsider, ni siquiera en los recuerdos estoy.
Puedo estar pero soy totalmente prescindible y no me importa.
Nadie me espera y no espero a nadie al otro lado de la línea.
Estoy a la orilla de todo, mirando un desfile de gente que está bien sin mí, aunque si estoy no les molesta tampoco. Por eso prefiero no estar.

Aunque todo suene extremadamente exagerado y reduccionista, en el fondo de los fondos, saben que es así. Que si no estuviese tranquilamente podrían seguir viviendo. Por que nadie depende de mí, ayudo cuando estoy, si claro está, pero sino, las cosas se resuelven igual.

Soy un a+b en un todo organizado que sirve para mí y para nadie más, en esta seudorealidad que organizo según mi imagen y semejanza, sin preguntarle a nadie nada.
Ya no tengo dialecto, no soy de aquí ni de allá.

Sentirme tan ajena a todo, en el fondo es algo que busqué. Que nadie se meta en mi vida, decidir sola todo, fué para mí siempre una señal de libertad y crecimiento personal.
Pero..
Que es la soledad sino estar en algún lado del planeta sin que nadie se pregunte por que estás demorándote, dónde estás o cuánto paso desde que saliste?

Una ciudad que enseña a ser individual. Una ciudad que no exige nada de vos. Te deja estar, respirar su monóxido de carbono, contaminarte gratuitamente y ser un número. Ese número que pediste y ahora no querés. Bueno ahí está tomalo. Ahora que hacés con eso? Que pasa? Ya no te gusta tanto?
Descubrirte tan ajena a los sucesos era eso q no leíste. Eso que estaba en cuerpo seis al final del contrato. De repente estás demandando la demanda. Que sucede? La libertad del anonimato te clausura en una rutina que no la conoce nadie más que vos y eso te incomoda? No era eso lo que taaanto pediste?

Necesitás que pase algo y no sabés qué..

Necesitás que "algo quiebre el unísono" y no sabés qué. No podés pedirlo, querés gritarlo y pedirle a alguien que pase por la calle, pero no sabés qué pedir, no sabés qué te hace falta, entonces dejás que todo sea, así como lo dicta el tiempo.

Y con ese gusto insípido, con ese tiempo muerto, con esa calma beige, te conformás, aún sabiendo que te estás transformando en ese ser medicocre, en ese outsider urbano que gasta el tiempo de la manera mas fácil... viviendo así no más.


Un re uff el 22/11/08

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